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Wednesday, 18 February 2026
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Supremacía Naval Global: Los 24 Portaviones del Mundo y el Dominio Incontestado de Estados Unidos

Desde las colosales unidades nucleares estadounidenses hasta

Supremacía Naval Global: Los 24 Portaviones del Mundo y el Dominio Incontestado de Estados Unidos
7DAYES
2 days ago
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Internacional - Agencia de Noticias Ekhbary

Supremacía Naval Global: Los 24 Portaviones del Mundo y el Dominio Incontestado de Estados Unidos

En el complejo entramado del poder naval global, los portaviones se erigen como los símbolos definitivos de la proyección de poder y la soberanía marítima. Con aproximadamente 24 portaviones activos operando actualmente en todo el mundo, Estados Unidos emerge inequívocamente como la fuerza naval dominante, con el tamaño y la capacidad de su flota empequeñeciendo a cualquier otro competidor. Estas colosales naves de guerra no son meramente plataformas para aeronaves; son bases navales flotantes capaces de desplegar poder militar y diplomático en cualquier rincón del globo, lo que las convierte en instrumentos cruciales en la política geoestratégica moderna.

La Armada de los Estados Unidos (US Navy) reina suprema en el poder naval con su flota de portaviones sin igual. EE. UU. posee 11 grandes portaviones CATOBAR (Catapult Assisted Take-Off But Arrested Recovery) de propulsión nuclear, capaces de lanzar y recuperar aeronaves pesadas y avanzadas con una eficiencia inigualable. El último de estos portaviones es el USS Gerald R. Ford, que representa la cúspide de la ingeniería naval y la tecnología militar. Cada uno de estos buques puede transportar aproximadamente 80 aeronaves de combate, incluidos F/A-18 Super Hornet, F-35C, aviones de alerta temprana y control E-2 Hawkeye, así como aeronaves de guerra electrónica y helicópteros. Esta inmensa capacidad permite a la US Navy mantener una presencia robusta y flexible tanto en el Atlántico como en el Pacífico, asegurando la libertad de navegación y apoyando los intereses estadounidenses y de sus aliados en todo el mundo.

La ventaja más sorprendente de la flota de portaviones estadounidense reside no solo en su número, sino también en sus superiores capacidades operativas. La propulsión nuclear proporciona un alcance prácticamente ilimitado, lo que permite a los portaviones permanecer en el mar durante períodos prolongados sin necesidad de reabastecimiento de combustible. El sistema CATOBAR también otorga una ventaja crucial en el lanzamiento de aeronaves con mayores cargas útiles y combustible, lo que aumenta el alcance de ataque y la capacidad de las aeronaves. Cada Grupo de Ataque de Portaaviones (Carrier Strike Group - CSG) representa una fuerza naval autónoma, que comprende el propio portaviones, cruceros y destructores de misiles guiados, submarinos de ataque y buques de apoyo, proporcionando una defensa multicapa y un formidable poder ofensivo.

Mientras Estados Unidos continúa su dominio, otras naciones están invirtiendo fuertemente en sus capacidades navales. China, por ejemplo, está expandiendo rápidamente su flota de portaviones. Después del Liaoning y el Shandong (ambos de clase STOBAR), China lanzó su tercer portaviones, el Fujian, que cuenta con un sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves (EMALS) similar a los de los portaviones de clase Ford de EE. UU., lo que marca un salto significativo en sus capacidades. Pekín tiene como objetivo reforzar su influencia en el Mar de China Meridional y el Océano Pacífico a través de estos avances.

En Europa, el Reino Unido opera dos portaviones de la clase Queen Elizabeth, el HMS Queen Elizabeth y el HMS Prince of Wales, ambos capaces de desplegar aeronaves F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL). Francia, la única otra nación europea con un portaviones CATOBAR de propulsión nuclear, el Charles de Gaulle, se erige como una importante potencia naval regional. India también está invirtiendo en portaviones, con el INS Vikramaditya y el INS Vikrant de fabricación nacional, para fortalecer sus capacidades en el Océano Índico. Incluso Japón, constitucionalmente restringido en el pasado, está convirtiendo sus buques de clase Izumo para que sean capaces de operar F-35B, lo que refleja un cambio en su estrategia de defensa.

El costo exorbitante de construir y operar portaviones, junto con los desafíos logísticos y las amenazas potenciales de los misiles antibuque modernos, los convierte en una inversión estratégica solo asequible para las grandes potencias. Sin embargo, su capacidad para proporcionar una plataforma aérea flexible y persistente, lejos de las instalaciones terrestres, sigue siendo invaluable en conflictos modernos, operaciones de mantenimiento de la paz y esfuerzos de ayuda humanitaria. En el futuro, se espera que los portaviones experimenten una mayor evolución, con la integración de vehículos aéreos no tripulados y tecnologías de lanzamiento avanzadas, afirmando su papel continuo como símbolos del poder naval y la dominación global.

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