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La nieve sorprende a Madrid, con las tiendas medio vacías y clases y citas canceladas: “Fue bonito, pero no estaba preparada”

La nieve sorprende a Madrid, con las tiendas medio vacías y clases y citas canceladas: “Fue bonito, pero no estaba preparada”
Ekhbary Editor
4 hours ago
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Los distritos de Fuencarral-El Pardo, Hortaleza y Moncloa han registrado la mañana de este miércoles las mayores nevadas en el término municipal

La nieve ha llegado este miércoles a Madrid sin grandes alardes, pero con la intensidad suficiente como para activar protocolos, alterar rutinas y despertar incluso alguna que otra emoción contenida en la ciudad. Todo Madrid amaneció en aviso amarillo por nevadas y vientos, pero fueron Fuencarral-El Pardo, Hortaleza y Moncloa las zonas donde más se ha dejado notar la nevada durante la mañana. Esta situación obligó al Ayuntamiento a activar su Plan de Emergencias Invernales, cuya Situación Operativa 1 (de una escala del cero al tres, siendo esta última la más grave) se decretó teniendo en cuenta las consecuencias que dejaba el temporal en la capital, aunque en la tarde se desactivó cuando se recuperó la normalidad. Según el consistorio, más de 5.600 personas trabajaron desde primera hora en las labores de limpieza urbana y hubo más de 200 esparcidores de sal desplegados para evitar la acumulación de hielo.

Pasados los minutos de mayor ‘ajetreo’, los operarios de #MadridCalle30 están extendiendo sal por aceras, pasos de peatones y paradas de autobuses. pic.twitter.com/H8QEexmqI8

Alfonso y Juan han sido dos de los operarios del servicio de limpieza urbana del Ayuntamiento de Madrid que este miércoles han tenido que alterar su ruta habitual en Hortaleza para evitar que la nieve se acumulase en las vías. “A las 9.30 nos dieron la orden de esparcir sal por el cantón de limpieza viaria, los pasos de peatones y la zona del colegio Princesa Sofía”, explican.

Avanzan despacio por la carretera de Canillas con sus chalecos reflectantes, una escoba y un pequeño carro en el que transportan dos sacos de sal y un cubo de residuos. Ambos agradecen la salida del sol, que describen como una “ayuda extra” para las tareas de retirada de nieve. “El tráfico, afortunadamente, ha podido circular con normalidad y no hemos visto demasiadas complicaciones”, añaden.

En la M-30, Emergencias Madrid ha informado de incidencias puntuales, especialmente en el túnel de las Cuatro Torres. El de Valdepeñas permanece cortado en ambos sentidos y el de Sinesio Delgado, en dirección a la A-6, está intransitable, con nivel negro de la Dirección General de Tráfico en sentido salida, a la altura del kilómetro nueve. Pese a ello, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid mantiene operativas todas sus líneas, salvo la 162, en Aravaca, y la 833, afectadas por cortes en el carril bus en contrasentido en Las Tablas. El Ayuntamiento ha habilitado además puntos de recogida de sal en los 21 distritos, abiertos de 10.00 a 21.00.

La nieve también ha obligado a cerrar El Retiro y otros ocho grandes parques durante toda la jornada: el l del Oeste, Juan Carlos I, Juan Pablo II, la Quinta de Fuente del Berro, la Quinta de los Molinos, Torre Arias y el parque Lineal del Manzanares. Permanecerán clausurados como parte del protocolo municipal ante rachas de viento que pueden alcanzar los 70 kilómetros por hora.

Más allá de los avisos y las restricciones, la nevada se ha colado en la vida cotidiana de la ciudad. Yamile Angulo, venezolana de 30 años, estudiante de un máster en EAE Business School, no esperaba ver caer tanta nieve en su barrio. “Había visto el aviso, pero entendía que no alcanzaba esta parte”, explica. A primera hora de la mañana un amigo le ha escrito desde Tres Cantos para avisarle de que llegaría tarde porque la nieve había bloqueado el trayecto. “Me ha enviado un vídeo y he pensado que me gustaría ver nevar en Madrid”.

Horas después, en plena clase, lo ha podido ver por la ventana. “He cogido mis cosas y he bajado. No me ha importado nada. Siempre me había imaginado cómo sería ver la nieve caer de verdad”. Para Luis de Rute, de 34 años, la nevada tuvo algo de reencuentro. “Fue súper emocionante, no lo podía creer. Llevaba años sin ver nevar”, cuenta. El hecho de trabajar desde casa le permitió disfrutarla sin prisas.

Santiago Barrantes, de 32 años, ha vivido la jornada entre desplazamientos. Estaba en Madrid Fusión cuando ha empezado a nevar. “Increíble, está súper lindo”, dice del ambiente, rodeado de comida, vinos y quesos. “Como buen colombiano, me quedé en la ventana mirando emocionado”.

Pero no todos estaban igual de preparados para la nevada. Camila Ramírez, de 29 años, de visita en Madrid, se ha topado con la situación por sorpresa. Al principio le parecía una escena casi festiva: “La gente en la calle, grabando vídeos, emocionada, le daba un poco de magia al día a día”. Pero la experiencia se ha torcido rápido. “Acabé congelada, empapada, con la nieve derritiéndose en el pelo y en la ropa”. Su conclusión es clara: “Fue bonito, pero no estaba preparada”.

Lucila García, de 45 años, llevaba días pendiente del tiempo y cansada de la lluvia. “Decían en la radio que iba a nevar el fin de semana y nunca pasó. Honestamente, estoy harta”, cuenta. Al asomarse a la ventana, el ánimo le ha cambiado: “Me he emocionado cuando he visto que no era lluvia, sino nieve”.

En el metro, la nevada ha dado pie a rumores sobre posibles cierres. A través de X, el suburbano ha aclarado que todas las líneas funcionaban sin incidencias. Los viajeros solo han notado la necesidad de extremar la precaución en escaleras y accesos por el hielo acumulado y la nieve derretida. “Se pone resbaladizo y hay que ir con cuidado para no caer”, comenta una pasajera en Diego de León. En Nuevos Ministerios, la jornada ha transcurrido sin más complicaciones que la habitual afluencia de la hora punta.

A las 9.45, en el autobús de la línea 34, que conecta Las Águilas con Cibeles, los pasajeros sacaban el móvil y lo pegaban a las ventanas para grabar la nieve, que caía con más fuerza en el centro. “Esto no cuaja, ya verás”, le decía un padre a su hijo. Otros llamaban a casa para avisar de posibles retrasos. En la plaza, turistas y vecinos se refugiaban bajo las marquesinas o en el Palacio de Cibeles. La nevada, aunque repentina e inusual, tampoco ha tenido consecuencias de gravedad fuera del subterráneo. Un conductor de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid cuenta que los buses no han tenido que modificar las rutas y que las frecuencias no han variado.

A mediodía, ya con el cielo azul, siete taxis esperan cerca de la estación de metro de Tribunal. “Todo estuvo normal. No pasó nada”, cuenta Mauricio, conductor de taxi, mientras come una mandarina, decepcionado porque esperaba que hubiera más pasajeros durante la mañana.

Hugo Bretos, de 44 años, resta épica al episodio. “Ha sido solo un calentón. Yo quiero más. Me conformo con que no dure más de diez minutos”, dice. “Todo está muy tranquilo. Las tiendas están más flojas, muchas vacías por Fuencarral”. “Hemos aprovechado para comprar comida, por si nos coge sin nada en casa”, señala. Desde el sábado, comenta, muchos madrileños miraban al cielo: “Este miércoles, por fin, la nieve ha llegado”. Aun así, la nieve ha dejado huella: citas canceladas, universidades sin clases y parques cerrados.

Desde el IES Guadarrama, Rosa Rocha, presidenta de la Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid, no ha parado en toda la mañana. Reconoce que la situación ha sido un poco caótica, tanto en la zona norte de la comunidad autónoma como en la oeste: “No hemos recibido ninguna información oficial por parte de la Consejería de Educación para gestionar el temporal, ni este martes ni este miércoles. Las familias y los chicos se ponen muy nerviosos, no saben cómo actuar”. Explica que el Gobierno autonómico solo ha publicado a las 9.30 en la red social X un mensaje en el que informaba de que los directores de los centros son los que deben valorar según el estado del municipio y la situación. Pero ella a las 8.00 ya estaba en su puesto de trabajo limpiando la nieve, dado que las clases comenzaban en media hora.

“Muchos profesores y alumnos no han podido venir y los que lo han hecho, ahora no saben cómo volverán a casa”, dice Rocha mientras gestiona unos taxis para los estudiantes que han llegado a primera hora de la mañana en transporte escolar, dado que este ahora ha dejado de prestar servicio por la nevada. Su centro está abierto, pero ha tenido que suspender las clases por falta de docentes. Lamenta tener que haber tomado ella esta decisión a lo largo de la mañana y no la Consejería de Educación, cuya información, además de ambigua, le parece incorrecta al no estar formulada por el canal adecuado: “Yo no tengo X, ni tengo por qué tenerlo. No puede ser que nos vayan llegando las cosas por grupos de Whatsapp”.

La Consejería de Educación ha convocado a los sindicatos a una reunión urgente a las 10.30. “Nos han dicho que no se suspendían las clases, pese a haber mostrado nuestro desacuerdo con esta medida”, informa Aida San Millán, secretaria general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras. Cuenta que entre las órdenes que les han trasladado desde el Gobierno autonómico se encuentra la opción de paralizar la actividad lectiva, solo en aquellos centros que tengan una situación difícil por falta de personal. “Donde haya serios problemas se irán yendo a casa. Se recomienda evitar desplazamientos en zonas complicadas y tener prudencia máxima”, parafrasea así las directrices comunicadas a los sindicatos. Denuncia falta de planificación e improvisación. Lo que más le ha sorprendido es que desde el Gobierno autonómico le han comunicado “que no van a trasladar estas directrices a los equipos directivos porque lo harán los sindicatos y los medios de comunicación”.

Le parece incoherente trasladar un mensaje con el que no está de acuerdo, pero su entidad lo hará para no tener desinformado al profesorado. “Eso sí, dejamos claro que no son palabras nuestras y visibilizamos nuestra oposición. Si pasa algo, ¿quién es el responsable?”, se pregunta tras tildar de cobarde la actitud del Gobierno autonómico al no dirigirse directamente a los trabajadores públicos. “Exigimos un comunicado de la Consejería de Educación uniforme y público para todos los centros educativos”, manifiesta el sindicato.

Con información de Diego Rojas, Rafa Ruiz-Matas, Beatriz Olaizola y Sara Castro.

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