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Sunday, 01 February 2026
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Un sismo de magnitud 4.4 sacude la prefectura de Ishikawa, Japón, sin riesgo de tsunami

El epicentro se localizó en la región de Noto, una zona ya a

Un sismo de magnitud 4.4 sacude la prefectura de Ishikawa, Japón, sin riesgo de tsunami
Ekhbary Editor
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Japón - Agencia de Noticias Ekhbary

Un sismo de magnitud 4.4 sacude la prefectura de Ishikawa, Japón, sin riesgo de tsunami

La madrugada del 31 de enero, un terremoto de magnitud 4.4 sacudió la región de Noto en la prefectura de Ishikawa, en la costa occidental de Japón. El temblor, registrado a las 2:11 a.m. hora local, generó una alerta de corta duración pero, afortunadamente, no causó daños significativos ni activó una alerta de tsunami, una noticia que trajo alivio a una población que aún se recupera de un devastador sismo a principios de año. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) informó que la intensidad sísmica alcanzó el nivel 3 en la escala shindo en varias localidades, incluyendo Nanao, Wajima y Anamizu, todas ellas en la prefectura de Ishikawa.

Este evento sísmico subraya la constante actividad tectónica en el archipiélago japonés, situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo. Aunque un sismo de magnitud 4.4 se considera moderado, su impacto en la región de Noto es particularmente sensible. Esta área fue el epicentro de un terremoto de magnitud 7.6 el 1 de enero de 2024, que causó una destrucción generalizada, miles de heridos y más de 240 víctimas mortales, además de deslizamientos de tierra y graves interrupciones en infraestructuras vitales. La profundidad del sismo del 31 de enero se estimó en 10 kilómetros, una profundidad relativamente superficial que puede amplificar la sensación de temblor en la superficie, aunque en este caso, la magnitud fue considerablemente menor que la del evento principal de Año Nuevo.

La escala sísmica japonesa, conocida como shindo (震度), mide la intensidad del temblor en la superficie terrestre, es decir, cómo se siente el terremoto y el grado de daño que puede causar, a diferencia de la magnitud (como la escala de Richter o la de momento), que mide la energía liberada en el hipocentro. Un shindo 3, como el experimentado en Nanao y otras ciudades, se describe como un temblor que se siente claramente en interiores, donde los objetos colgantes oscilan significativamente y los platos en estanterías pueden tintinear. Sin embargo, rara vez causa daños estructurales en edificios bien construidos, lo cual es un testimonio de las rigurosas normas de construcción antisísmica en Japón.

La rápida confirmación por parte de la JMA de que “no hay preocupación de tsunami” fue crucial para la tranquilidad de los residentes. Dada la proximidad de la prefectura de Ishikawa al mar de Japón y la memoria aún fresca del tsunami de 2011, cualquier actividad sísmica genera una preocupación inmediata por posibles olas gigantes. Los avanzados sistemas de alerta temprana de Japón, que emiten avisos segundos después de detectarse un temblor y antes de que las ondas sísmicas más destructivas lleguen a las zonas pobladas, son un pilar fundamental en la estrategia de gestión de desastres del país. Estos sistemas permiten a los ciudadanos tomar precauciones, como buscar refugio o evacuar zonas costeras, aunque en esta ocasión, la magnitud y la ubicación del sismo no justificaron una alerta de tsunami.

Las localidades que experimentaron un shindo 3 —Nanao, Wajima y Anamizu— son precisamente algunas de las más afectadas por el sismo de Año Nuevo. Estas comunidades han estado inmersas en un arduo proceso de reconstrucción y recuperación. El temblor de la madrugada del 31 de enero, aunque menor, sirve como un recordatorio constante de la vulnerabilidad de la región y puede tener un impacto psicológico en los residentes, quienes ya viven con la ansiedad de las réplicas y la incertidumbre de la recuperación. Después del sismo del 1 de enero, la región de Noto ha experimentado miles de réplicas, algunas de ellas con magnitudes considerables, lo que ha complicado las labores de rescate y la evaluación de daños.

La geología de la península de Noto es compleja. Se encuentra en una zona donde convergen varias placas tectónicas, lo que la hace propensa a terremotos. Además, estudios recientes han indicado la presencia de fallas activas bajo la península, lo que contribuye a la alta sismicidad de la región. Los expertos de la JMA y de otras instituciones geofísicas en Japón continúan monitoreando de cerca la actividad sísmica en Ishikawa, buscando patrones que puedan indicar la posibilidad de futuros eventos o la evolución de la secuencia de réplicas. La información recopilada de cada sismo, por pequeño que sea, es vital para mejorar la comprensión de la dinámica tectónica local y perfeccionar los modelos de predicción y alerta.

Para los residentes de Ishikawa, la vida diaria sigue siendo un desafío. Miles de personas permanecen en refugios temporales, y la infraestructura dañada, incluyendo carreteras, suministro de agua y electricidad, aún no ha sido completamente restaurada en muchas áreas. La noticia de un nuevo sismo, incluso uno de menor magnitud, puede reavivar temores y exacerbar el estrés postraumático. Las autoridades locales y el gobierno central están trabajando incansablemente para proporcionar apoyo a las comunidades afectadas, incluyendo asistencia para la vivienda, ayuda económica y apoyo psicológico. Este último aspecto es fundamental, ya que la resiliencia de una comunidad no solo se mide por su capacidad para reconstruir edificios, sino también por su fortaleza mental para superar el trauma.

En este contexto, la profesionalidad y la eficiencia de la Agencia Meteorológica de Japón son dignas de mención. Su capacidad para procesar rápidamente los datos sísmicos, evaluar el riesgo de tsunami y comunicar información clara y concisa a la población es un modelo global. La transparencia en la información, incluyendo la magnitud, la profundidad del epicentro y las zonas afectadas por diferentes intensidades, permite a los ciudadanos y a los equipos de emergencia tomar decisiones informadas. La JMA ha estimado que la magnitud de este sismo fue de 4.4, con un epicentro en la región de Noto y una profundidad de 10 kilómetros, datos que se difunden de manera casi instantánea a través de múltiples canales, desde la televisión y la radio hasta aplicaciones móviles y redes sociales.

En resumen, el sismo de magnitud 4.4 en Ishikawa es un recordatorio de la persistente actividad sísmica en Japón. Aunque no causó daños importantes ni generó un tsunami, su ocurrencia en una región ya devastada subraya la continua necesidad de vigilancia, preparación y apoyo a las comunidades afectadas. La resiliencia de Japón ante los desastres naturales es notable, pero cada evento sísmico refuerza la importancia de la inversión continua en infraestructura antisísmica, sistemas de alerta temprana y programas de apoyo integral para sus ciudadanos.