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Sunday, 01 February 2026
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Sebastián Kurz: ¿Una Alianza de la Derecha Ililiberal con la Tecnología?

El ex canciller austriaco navega por el mundo de la ciberseg

Sebastián Kurz: ¿Una Alianza de la Derecha Ililiberal con la Tecnología?
Ekhbary Editor
2 days ago
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Israel - Agencia de Noticias Ekhbary

Sebastián Kurz: ¿Una Alianza de la Derecha Ililiberal con la Tecnología?

En las alturas de Tel Aviv, bajo el manto estrellado de la noche, los camareros sirven ginebras tónicas en la terraza de un hotel de lujo. Abajo, el tapiz de luces de una metrópoli vibrante parpadea, mientras una brisa suave del Mediterráneo acaricia la escena. Este es el escenario donde Sebastián Kurz, el otrora canciller austriaco y figura prominente de la política europea, ha encontrado un nuevo escenario para sus ambiciones. A sus 39 años, padre de dos hijos y, al menos sobre el papel, multimillonario, Kurz ha transitado desde los pasillos del poder político a los sofisticados dominios de la ciberseguridad y los negocios internacionales, un viaje que plantea interrogantes sobre sus verdaderas motivaciones y su futuro.

El artículo original, publicado en alemán en la edición 51/2025 de DER SPIEGEL, detalla la transformación de Kurz desde su retiro autoimpuesto de la política en 2022. Sus días de alta política han dado paso a una agenda frenética de viajes: reuniones en Abu Dhabi, Praga, Viena, y ahora Israel, con escalas programadas en Berlín. Su presencia en el David Kempinski de Tel Aviv no es casual; es un punto de encuentro en su nueva red global.

En la misma terraza, un hombre en camiseta, identificado como Shalev Hulio, traza figuras geométricas en la pantalla de su smartphone. Explica la naciente era de las "supernaciones" impulsada por la inteligencia artificial, el ciberespacio y la computación cuántica, identificando a Estados Unidos, China y los Emiratos Árabes Unidos como líderes en esta carrera tecnológica. Hulio, cofundador de Dream, una empresa de ciberseguridad valorada en más de mil millones de euros en menos de tres años, comparte este espacio y esta visión con Kurz. La firma se dedica a proteger infraestructuras críticas y gobiernos de ataques digitales, un sector de alta demanda y, a menudo, de controvertida aplicación.

La conexión de Kurz con Hulio no está exenta de polémica. Hulio es conocido por haber co-desarrollado Pegasus, el software espía que catapultó a su anterior empresa, NSO Group, a la notoriedad y a la controversia. El uso de Pegasus por parte de regímenes autoritarios para espiar a disidentes y periodistas llevó a sanciones por parte de Estados Unidos. Ante este historial, surge la pregunta de si la inclusión de Kurz en Dream fue un intento de Hulio por lavar su reputación, especialmente considerando que Kurz mismo se vio obligado a dimitir dos veces como canciller y enfrenta un juicio por sospechas de corrupción.

Hulio, descendiente de supervivientes del Holocausto, responde con una afirmación audaz: "Yo diría que es al revés: no fui yo quien me blanqueó a mí, sino él a mí", sugiriendo que la notoriedad de Kurz, a pesar de sus problemas legales, le otorga un prestigio que beneficia a la empresa. Kurz, por su parte, responde con una sonrisa enigmática: "Cuida lo que dices", un comentario que refleja la dinámica de ambos como "niños prodigio del regreso", capaces de sobrellevar los reveses con una aparente facilidad.

La posibilidad de un regreso de Kurz a la política activa sigue siendo un tema recurrente. Hulio, hablando en privado, descarta la idea de un adiós definitivo: "En Israel tenemos un proverbio del árabe: 'los dedos del flautista todavía tiemblan cuando muere'", una metáfora que sugiere que las pasiones políticas de Kurz podrían no haberse extinguido por completo.

Sin embargo, la motivación de Kurz es objeto de debate. ¿Es una genuina pasión por la política lo que lo impulsa, el mismo hombre que alguna vez fue celebrado como un prodigio global y un aliado de figuras conservadoras como Donald Trump, Viktor Orbán y Benjamin Netanyahu? ¿O es, como sugieren sus críticos, un hábil profesional del marketing, centrado principalmente en su propia imagen y beneficio? Su agenda actual, que incluye apariciones en foros de élite como el Foro Económico Mundial en Davos, la Conferencia de Seguridad de Múnich y la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, junto con eventos más discretos como una reunión secreta de ministros y magnates en Seefeld, y apariciones en programas de debate políticos alemanes, sugiere una estrategia multifacética.

Además de su incursión en la ciberseguridad, Kurz ha diversificado sus intereses empresariales, incursionando en la venta de aditivos para vehículos diésel y en el sector inmobiliario, colaborando incluso con el exjefe de oficina de un magnate inmobiliario en quiebra. Su presencia en eventos sociales, como el Festival de Salzburgo, donde invitó a personalidades a un café, a pesar de haber anunciado su retirada política hace cuatro años, y el hecho de que siga bajo investigación por autoridades anticorrupción en Viena, alimentan las especulaciones.

La pregunta central que planea sobre la actividad de Kurz es su objetivo final. ¿Busca un regreso al ruedo político o está utilizando sus influyentes contactos y la atención mediática para forjar nuevos y más lucrativos negocios? Kurz mismo describe su actual círculo de contactos como "un mundo diferente, geográfica y temáticamente", distinto de su vida política anterior. "No es que no disfrutara de la política, pero después de 10 años, se siente bien hacer algo diferente", comenta en el Clarion Hotel de Praga. Esta declaración, ambigua y calculada, deja la puerta abierta a un retorno, caracterizando su postura en 2025 como un "decidido quizás".

En un congreso de empresarios, banqueros y políticos en Praga, Kurz adopta el tono de un viajero experimentado, lamentando la pérdida de terreno de Europa en la competencia internacional. Revisa la crisis de refugiados y su propia postura migratoria, afirmando con convicción: "Diez años después, creo que es justo decir que tenía razón". Argumenta que la inmigración descontrolada representa una "carga pesada" para el sistema social, especialmente a largo plazo, debido a las diferencias en las tasas de natalidad. En privado, sus comentarios sobre oponentes políticos de izquierda, a quienes etiqueta como "amigos de las políticas de fronteras abiertas", y sus provocadoras menciones a los "partidarios LGBTQ de Palestina" y su hipotético encuentro con "caballeros de Hamás", revelan un discurso más crudo y polarizador.

Con una notable habilidad retórica, Kurz entrelaza elementos de su pasado político con su presente empresarial. Las posiciones conservadoras que defendió se fusionan con la estrategia de un hombre de negocios enfocado en Oriente Medio, donde pasa "al menos una semana al mes". Públicamente, elogia a los Emiratos Árabes Unidos como "uno de los lugares más dinámicos, seguros y atractivos del mundo", destacando su sol, su liderazgo "ilustrado" y su burocracia eficiente. Omite, sin embargo, las críticas sobre corrupción, blanqueo de capitales y la persecución de disidentes en los Emiratos, hechos denunciados por el Parlamento Europeo, como en el caso del activista de derechos humanos Ahmed Mansoor, cuya detención se relacionó con ataques digitales mediante el spyware Pegasus.

El vínculo de Kurz con Hulio, quien se desvinculó de NSO en 2022, sigue siendo un punto de fricción. Hulio admite que clientes gubernamentales pudieron haber "hecho cosas feas" con Pegasus, pero rechaza vehementemente cualquier complicidad, incluso en el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi. Curiosamente, varios ex empleados de NSO se han unido a Dream, la nueva empresa de Hulio. Estos mismos individuos, calificados por Apple como "mercenarios inmorales del siglo XXI" tras ser víctimas de Pegasus, ahora operan desde una torre de oficinas en Tel Aviv, junto a lo que Kurz describe como "algunos de los mejores hackers del mundo".

El entorno de Dream es el arquetipo de la startup moderna: pasillos luminosos, refrescos y fruta fresca, y un ambiente de trabajo dinámico. En medio de este escenario, Kurz, un autoproclamado devoto del escalope, anuncia que su empresa emplea a 220 personas con planes de duplicar esa cifra el próximo año, expandiendo su clientela a Estados Unidos y Sudamérica, además de Europa, el Sudeste Asiático y Oriente Medio.

El lema "Si lo quieres, no es un sueño", de Theodor Herzl, fundador del sionismo político, decora la entrada de una sala de conferencias, un detalle que subraya el espíritu fundacional y las aspiraciones de la empresa. Hulio, entusiasmado, describe a Kurz como "una estrella de rock", alguien que aporta "gravitas" y "peso necesario" por haber "sentado a la mesa con estadistas de todo el mundo". En el competitivo mercado de la venta de tecnología a gobiernos, la credibilidad y la experiencia geopolítica son cruciales, atributos que, según Hulio, Kurz encarna a la perfección.

Tel Aviv, el corazón del "Silicon Wadi" israelí, es el epicentro de esta nueva aventura empresarial. Aquí, Kurz pasa varios días al mes, alojándose en el exclusivo hotel The George. La ciudad, sin embargo, también está marcada por un conflicto geopolítico latente. La pregunta sobre la postura de Kurz respecto a Israel, un país acusado por organismos de la ONU de cometer genocidio en Gaza, y cuyo primer ministro enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, queda sin respuesta clara.

Kurz se muestra reservado sobre cómo la "emergencia permanente" de Israel desde la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 podría afectarle. Evita críticas directas a Benjamin Netanyahu o a la conducción de la guerra. Lo más que admite es que "la mitad de mis empleados han manifestado contra Netanyahu, y quizás una cuarta parte votó por él". Sin embargo, su círculo cercano de socios e inversores proyecta una imagen diferente. Michael Eisenberg, un inversor de Dream y confidente de Netanyahu, dirige también la organización Hashomer Hachadash, que apoya a los colonos israelíes en Cisjordania.

Hulio, que sirvió como reservista en Gaza y Cisjordania, también ha estado vinculado a movimientos sionistas. Shlomo Yanai, miembro de la junta directiva de Dream, es un general retirado y exjefe de planificación de las Fuerzas de Defensa de Israel. La conexión entre el sector militar israelí y la industria de la ciberseguridad es palpable, con Gaza y Cisjordania actuando como "laboratorios digitales" para tecnologías de vigilancia y armamento que luego se comercializan como "probadas en combate". La reciente exclusión de la élite Unidad 8200 del ejército israelí por parte de Microsoft, debido a la vigilancia masiva de palestinos, resalta la controversia inherente a esta industria.

Ante las preguntas sobre los vínculos entre el ejército y la ciberseguridad, Kurz minimiza la conexión: "No andan por nuestra oficina con Kalashnikovs. Nuestra gente no estuvo en unidades de comandos asesinos". A pesar de sus intentos por distanciar a Dream de estas asociaciones, la plataforma interactiva Surveillancewatch señala que el portafolio de productos de la empresa de Kurz "se despliega contra objetivos en Palestina".

En los pasillos de la startup, Kurz se cruza con Avner Netanyahu, hijo del primer ministro israelí, quien ahora trabaja para el principal accionista de Dream, Dovi Frances. Frances, un empresario estadounidense-israelí con estrechos vínculos tanto con Netanyahu senior como con Donald Trump, describe a Dream como la futura "norma de oro" en ciberseguridad, con una misión definida en una sola palabra: "ganar". Añade que Sebastián Kurz encarna esa ambición, ya que él también "siempre quiere ganar".

En este contexto, la frase de Theodor Herzl adquiere un nuevo significado, conectando el pragmatismo empresarial de Kurz y Hulio con las aspiraciones fundacionales de Israel. La convergencia de la política ililiberal, la tecnología de vanguardia y los intereses geopolíticos en la figura de Sebastián Kurz plantea un fascinante y complejo panorama. Su trayectoria, desde la política austriaca hasta los círculos de poder tecnológico y financiero en Oriente Medio, no solo redefine su propio futuro, sino que también arroja luz sobre las cambiantes alianzas y las zonas grises éticas en la intersección de la tecnología, la política y el poder global.