Estados Unidos — Agencia de Noticias Ekhbary
Cole Tomas Allen fue arrestado en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca por un presunto intento de asesinar al expresidente Donald Trump y a su Gabinete. Un agente del Servicio Secreto recibió un disparo en el chaleco durante el incidente, ocurrido anoche, antes de que Allen fuera abordado y detenido. Allen nunca se acercó al presidente ni al salón de gala, y afortunadamente, nadie resultó muerto.
Obsesión política asesina e ideología equivocada
Un correo electrónico con tintes de manifiesto, supuestamente enviado por Allen a su familia minutos antes del incidente, sugiere una obsesión asesina con la política de Trump. En él, Allen escribió que los periodistas y dignatarios reunidos "eligieron asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto son cómplices". Allen, graduado del Instituto de Tecnología de California (Caltech) en 2017 y que se ganaba la vida como tutor de preparación de exámenes y consultor de admisiones universitarias, parecía tener un plan defectuoso a pesar de su inteligencia. Su correo electrónico también contenía una interpretación inusual del mandamiento de Jesús de poner la otra mejilla, argumentando que esto solo se aplica a la opresión personal, no a la complicidad en la opresión de otros.
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Comprensión errónea y el peligro de los tiradores "inteligentes"
Los extractos publicados del correo electrónico de Allen, que aparecieron en el New York Post y The Wall Street Journal, no se parecen en absoluto a los desvaríos delirantes que caracterizan muchos de los manifiestos enviados por aspirantes a asesinos antes de su acto. Las quejas de Allen, aunque vagas, son de las que razonablemente podrían generar indignación. Sin embargo, su plan mostraba claros signos de pensamiento desordenado, como la creencia de que podría abrirse paso a tiros en el salón de baile, pasando por el Servicio Secreto, con una escopeta. Afortunadamente, nadie murió. El incidente subraya el peligro de los tiradores "inteligentes" que planifican, entrenan y eligen cuidadosamente sus escenarios para infligir el máximo daño, a diferencia de los individuos inestables que actúan de forma impulsiva.