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La Misión Crew-12 de la NASA Desentrañará los Misterios de la Microgravedad para la Futura Exploración del Espacio Profundo
Mientras los astronautas de la misión SpaceX Crew-12 se preparan para su próximo viaje a la Estación Espacial Internacional (ISS), la NASA intensifica su enfoque en la investigación crítica de la salud humana. Programada para su lanzamiento no antes del miércoles 11 de febrero, esta misión no se trata solo de alcanzar la órbita, sino de expandir los límites de nuestra comprensión de cómo el cuerpo humano se adapta al entorno extremo del espacio. La misión Crew-12, compuesta por los astronautas de la NASA Jessica Meir (comandante) y Jack Hathaway (piloto), la astronauta de la ESA Sophie Adenot (especialista de misión) y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev (especialista de misión), dedicará porciones significativas de su tiempo a bordo del laboratorio orbital a estudios pioneros que son vitales para las aspiraciones a largo plazo de la humanidad en la Luna y Marte.
Los desafíos fisiológicos planteados por la exposición prolongada a la microgravedad están bien documentados, sin embargo, queda mucho por explorar, particularmente a medida que las duraciones de las misiones se extienden mucho más allá de las estancias típicas en la ISS. Décadas de investigación en la ISS han iluminado un espectro de efectos adversos, incluyendo una pérdida significativa de densidad ósea, atrofia muscular, alteraciones en las funciones cardiovascular y del sistema nervioso, y cambios en la visión y la circulación. Investigaciones comparativas históricas, como el estudio seminal de gemelos de la NASA, incluso han revelado sutiles modificaciones genéticas, subrayando inequívocamente el imperativo de una investigación continua y profunda. Tal conocimiento es primordial si la humanidad quiere establecer una presencia sostenible en la Luna, emprender viajes prolongados al espacio profundo y, en última instancia, embarcarse en misiones tripuladas a Marte.
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Entre los principales esfuerzos científicos planificados para la misión Crew-12 se encuentra el estudio "Flujo Venoso", una investigación diseñada para determinar si los períodos prolongados en microgravedad elevan el riesgo de formación de coágulos sanguíneos en los astronautas. En ausencia de la gravedad terrestre, los fluidos corporales, incluida la sangre, tienden a desplazarse hacia arriba, hacia la cabeza. Esta distribución alterada de fluidos puede interrumpir los patrones normales de flujo sanguíneo y potencialmente crear condiciones propicias para el desarrollo de coágulos sanguíneos peligrosos. Las implicaciones de tales coágulos son graves, que van desde un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y ataque cardíaco hasta embolia pulmonar y trombosis venosa profunda (TVP). Bajo la supervisión meticulosa del Programa de Investigación Humana (HRP) de la NASA, los astronautas participantes se someterán a rigurosas ecografías de sus vasos sanguíneos para monitorear con precisión estos cambios circulatorios. El Dr. Jason Lytle, fisiólogo del Centro Espacial Johnson de la NASA y líder de este estudio crucial, enfatizó su importancia: “Nuestro objetivo es utilizar esta información para comprender mejor cómo los cambios de fluidos afectan el riesgo de coagulación, de modo que cuando los astronautas realicen misiones de larga duración a la Luna y Marte, podamos construir las mejores estrategias para mantenerlos a salvo.”
Más allá de las adaptaciones fisiológicas, la misión Crew-12 también abordará el aspecto crítico de la preparación operativa en diversos entornos gravitacionales. El estudio "Pilotaje Manual" tiene como objetivo evaluar las capacidades de pilotaje y toma de decisiones de los astronautas durante simulaciones de transiciones gravitacionales, centrándose específicamente en la desorientación experimentada al pasar de la microgravedad a los entornos de menor gravedad de la Luna (aproximadamente el 16,5% de la gravedad terrestre) y de Marte (alrededor del 38% de la gravedad terrestre). Si bien se espera que la automatización avanzada juegue un papel dominante en futuros aterrizajes lunares y marcianos, la capacidad de anulación y control manual sigue siendo una habilidad indispensable para la seguridad de la tripulación y el éxito de la misión. Durante este estudio, miembros seleccionados de la tripulación participarán en múltiples aterrizajes lunares simulados, apuntando a la Cuenca del Polo Sur-Aitken de la Luna, una región de significativo interés científico y un sitio propuesto para Artemis III y futuras operaciones de base.
El Dr. Scott Wood, neurocientífico del NASA Johnson que coordina esta investigación, elaboró sus objetivos: “Los astronautas pueden experimentar desorientación durante las transiciones gravitacionales, lo que puede dificultar tareas como el aterrizaje de una nave espacial. Este estudio nos ayudará a examinar la capacidad de los astronautas para operar una nave espacial después de adaptarse de un entorno gravitacional a otro, y si el entrenamiento cerca del final de su vuelo espacial puede ayudar a preparar a las tripulaciones para el aterrizaje. Monitorearemos su capacidad para anular, redirigir y controlar manualmente un vehículo, lo que guiará nuestra estrategia para entrenar a las tripulaciones de Artemis para futuras misiones lunares.” Para recopilar datos completos, la tripulación se someterá a una batería de evaluaciones médicas previas y posteriores al vuelo, incluyendo resonancias magnéticas, ecografías, extracciones de sangre y controles de presión arterial. En vuelo, los miembros de la tripulación realizarán de forma independiente exámenes de ultrasonido de la vena yugular, controles de presión arterial y recolectarán muestras de sangre para su posterior análisis en la Tierra.
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Estos estudios innovadores son parte integral del ambicioso programa Artemis de la NASA, que busca devolver a los humanos a la Luna y establecer una base para la futura exploración de Marte. Al comprender y mitigar sistemáticamente los riesgos para la salud y operativos asociados con los vuelos espaciales de larga duración y las transiciones gravitacionales, la NASA está allanando el camino para una nueva era de exploración humana del espacio profundo. Los conocimientos obtenidos de Crew-12 informarán directamente el desarrollo de contramedidas, protocolos de entrenamiento y diseños de naves espaciales, garantizando la seguridad y eficacia de los astronautas a medida que se aventuren más en el cosmos, empujando los límites del esfuerzo humano.