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Saturday, 14 March 2026
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Pakistán: El Delicado Equilibrio Entre Neutralidad y Apoyo en la Guerra de Irán

Islamabad busca mantener relaciones con Teherán, Riad y Wash

Pakistán: El Delicado Equilibrio Entre Neutralidad y Apoyo en la Guerra de Irán
7DAYES
5 hours ago
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Pakistán - Agencia de Noticias Ekhbary

Pakistán: El Delicado Equilibrio Entre Neutralidad y Apoyo en la Guerra de Irán

En medio de la creciente tensión regional en Oriente Medio, Pakistán se enfrenta a un complejo desafío diplomático debido al conflicto en el que está involucrado Irán. Islamabad se ha posicionado oficialmente como una parte "neutral", condenando tanto los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán como las represalias de Teherán contra Arabia Saudita y otras naciones del Golfo. Esta estrategia cuidadosamente calibrada busca preservar las vitales relaciones estratégicas y económicas con todos los actores clave, al tiempo que evita la participación militar directa.

A medida que el conflicto entraba en su tercera semana, marcada por una intensificación de las operaciones militares estadounidense-israelíes contra Irán y las contraofensivas iraníes dirigidas a bases estadounidenses y objetivos en Arabia Saudita y países vecinos del Golfo, la posición de Pakistán se volvió especialmente delicada. Durante este período, el Primer Ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, se reunió con el Príncipe Heredero saudí, Mohammed bin Salman, en Jeddah. Una declaración emitida por el portavoz de Sharif en X enfatizó la "plena solidaridad y el apoyo de Pakistán al Reino de Arabia Saudita en estos tiempos difíciles". La reunión también incluyó discusiones sobre los acontecimientos regionales y un acuerdo mutuo para colaborar en pro de la paz y la estabilidad. El portavoz también transmitió la garantía de Sharif de que Pakistán "siempre se mantendrá firmemente al lado de Arabia Saudita".

Esta reafirmación de apoyo a Riad se produce en medio de los continuos esfuerzos de Islamabad por mantener relaciones cordiales con Teherán. Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, Pakistán ha intentado proyectar una imagen de imparcialidad, cultivando buenas relaciones tanto con las naciones árabes como con Irán. Sin embargo, los analistas advierten que mantener este equilibrio es cada vez más difícil y que Pakistán podría verse obligado a elegir un bando si el conflicto persiste o se intensifica.

Las relaciones existentes de Pakistán con los Estados Unidos añaden otra capa de complejidad. El Primer Ministro Sharif, junto con el jefe del ejército del país, el General Asim Munir, han desarrollado estrechos vínculos con la administración estadounidense. Pakistán incluso se unió al controvertido "Board of Peace" del ex presidente de EE. UU. Donald Trump, una iniciativa destinada a estabilizar Oriente Medio y supervisar la reconstrucción en la Franja de Gaza. Anteriormente, en febrero, el Ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, había subrayado el gran valor estratégico que Islamabad otorga a su relación con Washington.

Fatemeh Aman, experta en Irán-Pakistán y miembro principal del Atlantic Council, explicó las consideraciones estratégicas para Pakistán. "Pakistán puede mantener relaciones de trabajo con Washington y al mismo tiempo negarse a unirse a una campaña militar", dijo a DW. "Entrar en una guerra vecina acarrearía enormes costos: disrupciones económicas, potencial inestabilidad a lo largo de la frontera irano-pakistaní y el riesgo de avivar tensiones sectarias dentro de Pakistán. Estos factores imponen claros límites a la medida en que Islamabad puede alinearse militarmente con los Estados Unidos." Aman describe la postura actual de Pakistán como "una señal de simpatía diplomática evitando la participación directa en el conflicto". Añadió que la prioridad de Islamabad es evitar que la guerra se extienda más allá de su frontera occidental, desestabilice su entorno interno o interrumpa el suministro de energía y las rutas comerciales vitales. "Una descripción más precisa es una alineación limitada sin enredo militar", concluyó.

A pesar del énfasis en la no participación, la situación sigue siendo volátil. El portavoz de Sharif, Mosharraf Zaidi, reiteró los esfuerzos del gobierno por "promover la desescalada", afirmando: "Pakistán no apoya los ataques de Irán contra los países del Golfo ni la campaña de bombardeo (estadounidense-israelí) en Irán". Sin embargo, Aman cree que la posición de Pakistán "no es neutral en sentido político", a pesar de sus esfuerzos por permanecer prácticamente no beligerante. "Sus declaraciones oficiales han criticado los ataques israelíes y expresado apoyo a la soberanía de Irán. Pero Islamabad está tratando de permanecer prácticamente no beligerante. No quiere convertirse en parte de la guerra", señaló.

La perspectiva de que Arabia Saudita se una directamente a la guerra contra Irán presenta un dilema significativo para Pakistán. Mientras Zaidi declaró que "Pakistán estará allí siempre que Arabia Saudita necesite ayuda", también subrayó que el Primer Ministro Sharif "está en contacto constante con el liderazgo iraní". Este doble compromiso pone de relieve la inmensa presión a la que se enfrenta Pakistán.

Aman describe varios escenarios que podrían arrastrar a Pakistán más profundamente al conflicto. "Si el territorio saudí o la infraestructura energética sufren ataques sostenidos y Riad solicita formalmente apoyo, Pakistán se enfrentaría a una presión considerable para ayudar a un socio estratégico clave", advirtió. El tratado de defensa mutua entre Pakistán y Arabia Saudita, que estipula que un ataque a un país es un ataque a ambos, complica aún más la situación. El principal desafío para Islamabad es tranquilizar a Riad sobre su compromiso, al tiempo que evita enredarse en una confrontación militar saudí-iraní más amplia.

Más allá de las alianzas militares directas, las repercusiones del conflicto a lo largo de la frontera irano-pakistaní –incluida la actividad militante, los flujos de refugiados, las operaciones de inteligencia o los ataques transfronterizos– plantean importantes riesgos de seguridad. Además, las tensiones sectarias internas en Pakistán podrían intensificarse, reflejando las rivalidades regionales. Maleeha Lodhi, experta en asuntos internacionales y ex embajadora de Pakistán ante EE. UU. y la ONU, sugiere que, si bien Pakistán ha condenado las acciones de EE. UU. e Israel contra Irán y ha expresado condolencias por la muerte del Líder Supremo Ayatolá Jamenei, la opinión pública pakistaní se inclina fuertemente a favor de Irán. Sin embargo, reitera que los estrechos vínculos con los estados del CCG, especialmente Arabia Saudita, y el pacto de defensa, obligan a condenar también los ataques contra ellos. La falta de relaciones diplomáticas de Pakistán con Israel y la opinión pública desfavorable hacia EE. UU. también dan forma a su complejo cálculo geopolítico.

En última instancia, la maniobra estratégica de Pakistán en el conflicto actual refleja un esfuerzo constante por equilibrar intereses y alianzas contrapuestos. La capacidad del país para mantener este frágil equilibrio dependerá de la desescalada de las tensiones regionales y de su capacidad para gestionar las presiones multifacéticas que emanan de sus socios internacionales clave.

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