Oriente Medio - Agencia de Noticias Ekhbary
EE.UU. prueba nuevas armas en Irán: de misiles PrSM a drones de bajo costo
En los primeros días del conflicto en Oriente Medio, miles de cohetes, misiles de crucero y drones fueron disparados por las facciones beligerantes. Estados Unidos e Israel apuntaron a objetivos dentro de Irán, mientras que el régimen de Teherán respondió con ataques contra Israel, bases militares estadounidenses, instalaciones de países del Golfo y barcos en el Estrecho de Ormuz. Esta escalada plantea preguntas fundamentales sobre la naturaleza de las armas empleadas y las motivaciones estratégicas detrás de su despliegue.
Es evidente que Estados Unidos no solo se basa en sus sistemas militares establecidos, sino que también está aprovechando este conflicto como una plataforma para probar y desarrollar nuevas armas. Esto transforma a Oriente Medio, al igual que Ucrania anteriormente, en un campo de pruebas crucial para la guerra moderna. Este análisis ofrece una visión detallada de las principales armas estadounidenses utilizadas o probadas en este contexto.
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Acumulación militar sin precedentes y amplio despliegue de flotas
Antes del inicio de las operaciones militares, Estados Unidos acumuló una fuerza militar en Oriente Medio que era la más grande desde 2003, año de la invasión de Irak. Esta acumulación incluyó dos enormes portaaviones: el USS Abraham Lincoln, que opera en el Mar Arábigo y el Golfo de Omán, y el USS Gerald Ford, el buque de guerra más grande y caro del mundo, estacionado en el Mar Mediterráneo. Cada portaaviones alberga docenas de aviones de combate y está acompañado por flotas que incluyen destructores equipados con misiles, además de submarinos que operan en la zona de combate.
Misiles Tomahawk: Arma estratégica y rol trágico
Los misiles de crucero Tomahawk, lanzados por destructores y submarinos, se encuentran entre las armas más importantes para destruir objetivos estratégicos como bases militares, debido a su potencia de fuego y alcance. Sin embargo, el uso de estos misiles se ha relacionado con un trágico incidente, en el que se cree que uno de ellos golpeó una escuela de niñas en la ciudad meridional iraní de Minab, causando la muerte de más de 170 personas. Investigaciones recientes sugieren que datos de objetivos obsoletos podrían haber sido la causa de este terrible suceso.
Los informes de los medios indican que Estados Unidos desplegó por primera vez Tomahawks con capacidades furtivas (Stealth). El experto en misiles Markus Schiller explica que el recubrimiento negro de estos misiles podría ayudar a absorber ciertas longitudes de onda de la radiación radar y reducir su reflexión, lo que dificulta su detección.
Diversos sistemas de misiles y municiones guiadas de precisión
Más allá del Tomahawk, otras armas empleadas incluyen el misil AGM-84 Harpoon, un misil antibuque que ahora también es capaz de atacar objetivos terrestres, según el experto militar Gustav Gressel. Desde el aire, se lanzan los misiles AGM-158 JASSM, disponibles en varias configuraciones. The New York Times también informó del uso de bombas planeadoras guiadas de precisión, como el AGM-154 Joint Standoff Weapon, durante las primeras oleadas de ataques. Estas bombas tienen la ventaja de poder ser lanzadas fuera del alcance de las defensas aéreas enemigas y deslizarse silenciosamente hacia sus objetivos gracias a sus alas, cubriendo distancias de hasta 130 kilómetros, con sistemas de guía que garantizan alta precisión.
El experto Gressel también destaca la bomba GBU-39 Small Diameter Bomb, utilizada para la destrucción precisa de hangares y aviones protegidos. Al principio del conflicto, estas bombas planeadoras jugaron un papel importante en la neutralización de los sistemas de defensa aérea iraníes. Una vez lograda la superioridad aérea, se pueden emplear municiones más simples y menos costosas, como la Joint Direct Attack Munition (JDAM). Estas son bombas convencionales mejoradas a municiones de precisión mediante un sistema GPS adicional. Según The New York Times, las JDAM se convirtieron en "el instrumento preferido del Pentágono para ataques aéreos durante las guerras posteriores al 11 de septiembre".
PrSM: La nueva generación de misiles tácticos
Estas operaciones también marcan el debut en combate de los misiles Precision Strike Missile (PrSM). Se trata de misiles balísticos de corto alcance lanzados desde tierra, que representan el sucesor de los misiles ATACMS conocidos de la guerra de Ucrania, pero con un alcance extendido superior a 500 kilómetros. Fueron añadidos recientemente al arsenal del ejército estadounidense en 2024.
Dron Lucas: Una alternativa de bajo costo inspirada en Irán
Entre otras innovaciones militares estadounidenses se encuentra el dron "Lucas", diseñado para un solo uso, volando directamente hacia un objetivo y detonando. Oficialmente conocido como Low-Cost Uncrewed Combat Attack System, está notablemente inspirado en el dron iraní Shahed 136. Según se informa, Estados Unidos capturó un Shahed 136, lo desmontó, realizó ingeniería inversa y lo desplegó por primera vez en estas operaciones. El dron Lucas tiene un alcance de aproximadamente 800 kilómetros y un costo por unidad de alrededor de 30.000 euros, un marcado contraste con el costo de más de 1 millón de dólares por misil Tomahawk.
Además, Estados Unidos emplea el dron MQ-9 Reaper, apodado "Predator", para fines de reconocimiento y para atacar sitios de defensa aérea. Sin embargo, informes de CBS News indican que Irán ha logrado derribar once de estos drones.
Bombarderos avanzados y cazas multifunción
Las aeronaves estadounidenses involucradas incluyen el bombardero furtivo B-2, una aeronave de cuatro motores ampliamente considerada el avión de combate más caro del mundo. También se despliega el bombardero B-1, el bombardero estadounidense más rápido que opera a velocidades supersónicas, capaz de transportar una carga de bombas mayor que el B-2, lo que lo hace adecuado para asaltos a gran escala. Sus diseños exteriores difieren significativamente: el B-2 presenta la estética característica de "ala volante", mientras que el B-1 posee alas de barrido variable.
Según el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), que supervisa las operaciones en Oriente Medio, los aviones de combate desplegados en Irán incluyen los modelos F-26, F/A-18, F-22, F-35 y A-10. Un activo notable es el EA-18G Growler, especializado en guerra electrónica, capaz de perturbar las comunicaciones enemigas y los sistemas de radar utilizando equipos de interferencia. Además, se utilizan numerosas otras aeronaves para reconocimiento aéreo, alerta temprana, comunicaciones, logística y repostaje en vuelo.
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Sistemas de defensa aérea: Patriot y THAAD contra amenazas
La capacidad de contrarrestar los ataques enemigos juega un papel crucial en este conflicto. Estados Unidos confía en los sistemas Patriot, capaces de interceptar aviones, misiles de crucero y drones. Cada batería Patriot proporciona un escudo protector sobre un área con un radio de hasta 160 kilómetros.
El sistema Patriot está armado con misiles PAC-2 o PAC-3. Estos sistemas y misiles también son muy demandados en Ucrania, y el inicio del conflicto en Oriente Medio ha agravado aún más el problema de su disponibilidad, especialmente dado que los países vecinos del Golfo también los utilizan. El desafío radica en que misiles Patriot valorados en millones de euros se gastan para neutralizar drones kamikaze iraníes significativamente más baratos, que Teherán emplea en masa. Esto crea un problema en la cadena de suministro, y los expertos debaten la gravedad de la situación.
Además de Patriot, Estados Unidos emplea el sistema móvil THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), diseñado para interceptar misiles balísticos en su fase terminal a gran altitud.