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Thursday, 05 February 2026
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El Congreso legisla reformas radicales para frenar la influencia de los gestores de beneficios farmacéuticos y reducir los costos de los medicamentos

Nuevas medidas apuntan a las prácticas opacas de los PBM, co

El Congreso legisla reformas radicales para frenar la influencia de los gestores de beneficios farmacéuticos y reducir los costos de los medicamentos
Matrix Bot
3 hours ago
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Estados Unidos - Agencia de Noticias Ekhbary

El Congreso legisla reformas radicales para frenar la influencia de los gestores de beneficios farmacéuticos y reducir los costos de los medicamentos

El Congreso de los Estados Unidos ha aprobado un paquete de gastos integral que incluye una legislación innovadora diseñada para controlar el poder y las prácticas de los gestores de beneficios farmacéuticos (PBM). Estas empresas, en gran parte invisibles pero inmensamente influyentes, como CVS Caremark, Optum Rx y Express Scripts, desempeñan un papel fundamental en la negociación de precios de medicamentos, la gestión de beneficios de recetas y, a menudo, la determinación del acceso de los pacientes a los medicamentos. Las nuevas medidas representan un punto de inflexión político significativo, apuntando a una industria que ha operado durante mucho tiempo con un mínimo escrutinio público y supervisión regulatoria.

Durante años, los PBM han sido una fuerza controvertida en el panorama de la atención médica estadounidense. Si bien afirman reducir los costos de los medicamentos para aseguradoras y empleadores a través de negociaciones agresivas con los fabricantes farmacéuticos, los críticos argumentan que sus modelos de negocio opacos y sus estructuras de incentivos a menudo inflan los precios y restringen la elección del paciente. Este impulso legislativo se considera una victoria para los fabricantes de medicamentos, que han redirigido constantemente la culpa de los altos costos de los medicamentos hacia los PBM, y una respuesta a la frustración pública generalizada por la escalada de los precios de las recetas.

El presidente Trump, al firmar el paquete de gastos más amplio, destacó específicamente el compromiso de la administración de reducir los precios de los medicamentos, subrayando el peso político de esta cuestión. Sin embargo, a pesar del amplio apoyo a las restricciones de los PBM, el alcance preciso de su beneficio para el gobierno, los empleadores y los pacientes individuales sigue siendo objeto de un intenso debate entre los expertos en política de atención médica.

La legislación aborda varias cuestiones fundamentales que contribuyen a las prácticas controvertidas de los PBM. Uno de los cambios más significativos afecta a Medicare. A partir de 2028, los PBM pasarán de un modelo de pago basado en un porcentaje del precio de lista de un medicamento a una estructura de tarifas fijas. Este cambio fundamental tiene como objetivo eliminar el incentivo financiero para que los PBM favorezcan los medicamentos de alto precio sobre alternativas más asequibles, en particular los biosimilares, versiones rentables de medicamentos biológicos complejos. Los defensores esperan que esto fomente la adopción de tratamientos más baratos para afecciones como la artritis, haciendo que medicamentos como Humira y Stelara sean más accesibles.

Más allá de Medicare, las nuevas reglas se extienden al vasto mercado privado, donde los PBM gestionan los beneficios de recetas para millones de empleados. Aquí, la legislación exige una mayor transparencia, requiriendo que los PBM revelen información detallada sobre cómo se utiliza el dinero de los empleadores. Una disposición crítica también obliga a los gestores de beneficios a devolver todos los "descuentos" –pagos extraídos de los fabricantes de medicamentos– directamente a los empleadores que los contratan. Si bien los principales PBM afirman que cumplen en gran medida con esta práctica, los empleadores han alegado con frecuencia que una parte de estos descuentos se retiene en secreto.

La legislación también incluye disposiciones destinadas a proteger a las farmacias independientes. Estas farmacias más pequeñas han sostenido durante mucho tiempo que los PBM dominantes las excluyen injustamente de las redes o proporcionan tasas de reembolso insuficientes, amenazando su existencia. El proyecto de ley asigna fondos a Medicare para investigar tales quejas, ofreciendo un salvavidas potencial a las farmacias locales en dificultades y promoviendo un mercado más equitativo.

La industria de los PBM, representada por grupos como la Pharmaceutical Care Management Association (PCMA), se ha opuesto ferozmente a estas reformas. Argumentan que las nuevas restricciones conducirán inadvertidamente a costos más altos de los medicamentos al eliminar su flexibilidad e incentivos financieros para negociar las mejores ofertas. Brendan Buck, portavoz de la PCMA, advirtió que los cambios "ejercerán una presión al alza sobre los costos de los medicamentos", sugiriendo que los fabricantes de medicamentos, no los pacientes o los empleadores, serán los principales beneficiarios. Por el contrario, defensores como James Gelfand, CEO del Comité de la Industria ERISA, creen que la legislación "reorienta el modelo de negocio" de una manera que beneficiará significativamente a los empleadores y, en última instancia, a los pacientes.

Los escépticos, incluidos consultores de atención médica como Antonio Ciaccia, advierten que la industria de los PBM ha demostrado históricamente "una tremenda resiliencia frente a la reforma de políticas", lo que implica que estas empresas podrían encontrar nuevas formas de adaptarse y mantener sus lucrativos modelos. De hecho, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta ahorros federales relativamente modestos de aproximadamente 2 mil millones de dólares durante una década a partir de las disposiciones de los PBM, principalmente de medidas de transparencia. Esta cifra palidece en comparación con los aproximadamente 100 mil millones de dólares en ahorros estimados proyectados por el programa de negociación directa de precios de medicamentos de Medicare.

A pesar de las diferentes perspectivas, la legislación marca un momento crucial en la batalla en curso para controlar los costos de atención médica en los EE. UU. Al arrojar una luz más brillante sobre las complejas operaciones de los PBM e intentar realinear sus incentivos financieros con los intereses de los pacientes y los empleadores, el Congreso ha iniciado un paso crítico hacia un mercado de medicamentos recetados más transparente y potencialmente más asequible. El verdadero impacto, sin embargo, se desarrollará en los próximos años a medida que la industria se adapte y las nuevas regulaciones entren en pleno vigor.

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