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Líderes empresariales de Japón instan al gobierno a tomar medidas urgentes ante la debilidad del yen

La persistente depreciación de la moneda japonesa está asfix

Líderes empresariales de Japón instan al gobierno a tomar medidas urgentes ante la debilidad del yen
Ekhbary Editor
1 day ago
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Japón - Agencia de Noticias Ekhbary

Líderes empresariales de Japón instan al gobierno a tomar medidas urgentes ante la debilidad del yen

Un prominente líder empresarial japonés ha emitido un llamado contundente al gobierno para que intervenga de manera más decisiva frente a la debilidad del yen. Esta situación está ejerciendo una presión considerable sobre las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que enfrentan un aumento drástico en los costos de importación y ven reducida su capacidad para ofrecer incrementos salariales significativos, lo que amenaza la recuperación económica del país.

La declaración, que resuena con la creciente preocupación en los círculos empresariales, subraya la urgencia de una acción gubernamental coordinada para mitigar los efectos adversos de una divisa nacional debilitada. La moneda japonesa ha experimentado una depreciación sostenida frente a las principales divisas globales, especialmente el dólar estadounidense, alcanzando niveles no vistos en décadas. Si bien un yen débil puede, en teoría, favorecer a los grandes exportadores al hacer sus productos más competitivos en el extranjero y aumentar el valor de sus ganancias en el extranjero al repatriarlas, la realidad para la vasta mayoría de la economía japonesa es mucho más compleja y, a menudo, perjudicial.

El impacto más directo y doloroso se siente entre las PYMES. Estas empresas, que constituyen la columna vertebral de la economía japonesa y emplean a una parte sustancial de la fuerza laboral, a menudo dependen en gran medida de las importaciones. Desde materias primas y componentes esenciales para la fabricación hasta energía y alimentos, la mayoría de los insumos cruciales deben adquirirse en el mercado internacional. Con un yen depreciado, el costo de estas importaciones se dispara, erosionando los márgenes de beneficio y, en muchos casos, forzando a las empresas a operar con pérdidas o a trasladar estos costos a los consumidores, lo que a su vez alimenta la inflación.

La presión sobre los costos de importación no solo afecta la rentabilidad, sino que también tiene un efecto dominó en la capacidad de las empresas para aumentar los salarios. En un momento en que Japón busca activamente romper con décadas de deflación y estancamiento salarial, la debilidad del yen se convierte en un obstáculo formidable. Las empresas, al ver sus ganancias mermadas por los mayores costos de producción, tienen menos flexibilidad financiera para ofrecer aumentos salariales significativos. Esto es crítico, ya que el gobierno y el Banco de Japón han enfatizado repetidamente la necesidad de un crecimiento salarial robusto para estimular el consumo interno y lograr una inflación sostenible del 2%, un objetivo largamente elusivo.

Analistas económicos señalan que la divergencia en la política monetaria entre el Banco de Japón (BoJ) y otros bancos centrales importantes, como la Reserva Federal de Estados Unidos, es un factor clave detrás de la debilidad del yen. Mientras que la Fed ha elevado agresivamente las tasas de interés para combatir la inflación, el BoJ ha mantenido una política monetaria ultraexpansiva, con tasas de interés negativas y control de la curva de rendimiento, buscando estimular una inflación que considera aún no está firmemente anclada. Esta disparidad en las tasas de interés hace que mantener yenes sea menos atractivo para los inversores, lo que impulsa la venta de la moneda japonesa y su subsiguiente depreciación.

El gobierno japonés, bajo el liderazgo del Primer Ministro, se encuentra en una encrucijada. Por un lado, una intervención directa en el mercado de divisas para fortalecer el yen es una opción. Sin embargo, tales intervenciones son costosas, a menudo tienen un efecto limitado y de corta duración, y requieren una cuidadosa coordinación internacional, especialmente con Estados Unidos, para evitar acusaciones de manipulación monetaria. La última vez que Japón intervino de manera significativa fue en el pasado reciente, y sus efectos fueron objeto de debate.

Por otro lado, la inacción podría exacerbar las dificultades para las PYMES y los hogares, que ya están sintiendo el pellizco de la inflación. El aumento de los precios de la energía y los alimentos, impulsado en parte por la debilidad del yen y los factores geopolíticos globales, está erosionando el poder adquisitivo de los consumidores. Esto, a su vez, podría frenar el gasto interno, un componente vital para la recuperación económica sostenible.

Las voces del sector empresarial no solo demandan una acción sobre la divisa, sino también medidas de apoyo concretas para las PYMES. Esto podría incluir subsidios para compensar los mayores costos de importación, programas de préstamos a bajo interés, o incentivos fiscales para aquellas empresas que logren aumentar los salarios a pesar de las presiones. El desafío es diseñar políticas que aborden la raíz del problema sin distorsionar el mercado o crear dependencias insostenibles.

Además de las consideraciones económicas inmediatas, existe una preocupación a largo plazo sobre la competitividad de Japón. Si bien los grandes exportadores pueden beneficiarse inicialmente, una depreciación descontrolada del yen puede desincentivar la inversión en producción nacional, fomentar la deslocalización y, en última instancia, socavar la base industrial del país. La estabilidad y previsibilidad del tipo de cambio son fundamentales para la planificación empresarial y la inversión a largo plazo.

La situación actual también pone de manifiesto la necesidad de una estrategia económica más holística que vaya más allá de la política monetaria. Esto podría incluir reformas estructurales para aumentar la productividad, inversiones en innovación y tecnología, y políticas para fomentar un mercado laboral más dinámico y salarios más altos de forma orgánica. La dependencia excesiva de la política monetaria ultraexpansiva, si bien necesaria en su momento para combatir la deflación, podría estar llegando a sus límites en el contexto actual de presiones inflacionarias globales y divergencia de tasas de interés.

En resumen, el llamado de los líderes empresariales japoneses no es solo una queja, sino una advertencia sobre los riesgos crecientes para la economía real. El gobierno de Japón enfrenta la tarea delicada de equilibrar los intereses de los diferentes sectores económicos, gestionar las expectativas del mercado y, en última instancia, salvaguardar el bienestar de sus ciudadanos frente a las complejas dinámicas de la economía global y la persistente debilidad del yen. La respuesta a este desafío determinará en gran medida la trayectoria económica del país en los próximos meses y años.