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Wednesday, 04 March 2026
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El ADN antiguo revela la búsqueda de sangre humana por los mosquitos hace más de un millón de años

Un estudio innovador rastrea el cambio evolutivo de los mosq

El ADN antiguo revela la búsqueda de sangre humana por los mosquitos hace más de un millón de años
7DAYES
3 hours ago
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Global - Agencia de Noticias Ekhbary

El ADN antiguo revela la búsqueda de sangre humana por los mosquitos hace más de un millón de años

Un análisis genético innovador ha retrasado la cronología de la tensa relación de la humanidad con los mosquitos, revelando que estos insectos ubicuos comenzaron a picar a nuestros ancestros hace más de un millón de años. Este descubrimiento fundamental, publicado recientemente en Scientific Reports, ofrece conocimientos sin precedentes sobre el viaje coevolutivo entre los primeros homínidos y los mosquitos hematófagos que eventualmente se convertirían en vectores de enfermedades devastadoras como la malaria.

Los investigadores examinaron meticulosamente el ADN de 38 especies de mosquitos modernos, centrándose en el grupo Anopheles leucosphyrus, conocido por sus diversos hábitos alimenticios. Esta inmersión profunda en su código genético permitió a los científicos reconstruir la historia evolutiva de estos insectos, identificando un período crítico entre 2,9 y 1,6 millones de años atrás, cuando una especie ancestral de mosquito de este grupo desarrolló una clara preferencia por la sangre humana. Esto precede significativamente las estimaciones anteriores, desafiando suposiciones de larga data sobre la cronología de este cambio ecológico.

El estudio investigó específicamente 11 especies dentro del grupo Anopheles leucosphyrus, elegidas por su amplitud genética. Entre ellas se encontraban mosquitos "antropofílicos" –que se alimentan de humanos– como Anopheles dirus y Anopheles baimaii, ambos notorios por propagar la malaria. Otras especies del grupo mantuvieron su comportamiento ancestral, alimentándose exclusivamente de la sangre de primates no humanos (principalmente monos) en el denso dosel de la selva tropical, una práctica que data de hace más de 3,6 millones de años. La transición de la sangre de primate a la sangre humana representa una adaptación evolutiva monumental.

Mediante el análisis de las tasas de mutación en sus genes, el equipo de investigación pudo trazar no solo cuándo ocurrió este cambio, sino también dónde. La evidencia apunta a Sundaland, una vasta masa terrestre, ahora sumergida, que una vez conectó lo que hoy son la Península Malaya, Borneo, Sumatra y Java. Este antiguo paisaje del sudeste asiático parece haber sido el crisol donde los mosquitos se adaptaron por primera vez para atacar a los humanos, una preferencia que posteriormente se extendió a otros tipos de mosquitos mucho más tarde, principalmente en los últimos 10.000 años.

«No esperábamos que este grupo se hubiera originado hace tanto tiempo», comentó la bióloga evolutiva Catherine Walton de la Universidad de Mánchester en Inglaterra, destacando la sorpresa dentro de la comunidad científica con respecto a la antigüedad de esta adaptación. Añadió: «La explicación más parsimoniosa es que fue en respuesta a la llegada de estos primeros homínidos». Esto sugiere una presión evolutiva directa ejercida por la presencia de nuestros ancestros.

Esta cronología genética también ofrece pruebas independientes convincentes sobre los patrones de migración humana temprana. Si bien los arqueólogos han debatido durante mucho tiempo el momento exacto de la propagación de los primeros ancestros humanos de África a Asia, el estudio de la genética de los mosquitos sugiere fuertemente que este movimiento ocurrió hace alrededor de 1,8 millones de años. Esto se alinea notablemente bien con los hallazgos arqueológicos recientes, incluido un estudio que dató los cráneos de Homo erectus más antiguos en China aproximadamente en el mismo período. La convergencia de datos genéticos y arqueológicos proporciona una imagen más robusta de nuestro pasado antiguo.

Para que los mosquitos experimentaran una adaptación evolutiva tan significativa, una población sustancial de Homo erectus debió haber estado presente en el sudeste asiático. Esta abundancia, junto con lo que los investigadores hipotetizan fue un olor humano único y distinto de otros primates, probablemente sirvió como el principal impulsor de la nueva preferencia de picadura de los mosquitos. «Se necesita una abundancia de Homo erectus para que un cambio evolutivo realmente ocurra», enfatizó Walton, subrayando la interacción entre la disponibilidad del huésped y la presión evolutiva.

Hoy en día, solo alrededor de 100 de las aproximadamente 3.600 especies de mosquitos modernos estimadas han evolucionado para picar a los humanos. Sin embargo, esta pequeña fracción ha tenido un impacto desproporcionado en la historia y la salud humanas, arruinando innumerables noches tranquilas y, lo que es más crítico, transmitiendo una miríada de enfermedades. Este estudio no solo ilumina un profundo pasado evolutivo, sino que también subraya el legado duradero de esta antigua adaptación, recordándonos los persistentes desafíos ecológicos planteados por estos diminutos, pero increíblemente significativos, insectos.

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