Ekhbary
Sunday, 01 February 2026
Breaking

La interna peronista bonaerense se recrudece: Kicillof ignora la oferta de Máximo Kirchner y exige lealtad explícita en el PJ

La lucha por la presidencia del Partido Justicialista de la

La interna peronista bonaerense se recrudece: Kicillof ignora la oferta de Máximo Kirchner y exige lealtad explícita en el PJ
Ekhbary Editor
1 day ago
75

Argentina - Agencia de Noticias Ekhbary

La interna peronista bonaerense se recrudece: Kicillof ignora la oferta de Máximo Kirchner y exige lealtad explícita en el PJ

La provincia de Buenos Aires, bastión electoral y epicentro de las disputas políticas en Argentina, es nuevamente el escenario de una intensa pulseada interna dentro del Partido Justicialista (PJ). A semanas de la fecha límite para la presentación de candidaturas y con la elección programada para marzo, la tensión entre el gobernador Axel Kicillof y el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, escaló a un nuevo nivel, revelando profundas grietas y estrategias divergentes en la construcción de poder y la definición de la identidad peronista bonaerense.

El conflicto se hizo palpable tras un movimiento estratégico de Máximo Kirchner. Fuentes cercanas a La Cámpora dejaron trascender la disposición del diputado nacional a ceder la presidencia del PJ bonaerense a Axel Kicillof, bajo la bandera de la unidad. Un gesto que, a primera vista, podría interpretarse como una búsqueda de consenso en un momento de fragmentación. Sin embargo, la respuesta desde La Plata, sede del gobierno provincial, fue una elocuente mezcla de silencio y una reafirmación contundente de las condiciones del gobernador. La propuesta de Máximo Kirchner no encontró eco formal, y el entorno de Kicillof ratificó su exigencia: quien presida el PJ provincial debe ser un dirigente que defienda la gestión bonaerense de manera “explícita” y sin ambigüedades, preferentemente alguien surgido de su propio espacio, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF).

Esta dinámica no es casual. Refleja una lucha por la hegemonía dentro del peronismo provincial, donde la conducción del partido no es solo un cargo formal, sino una herramienta crucial para la construcción de poder, la articulación territorial y la proyección de candidaturas futuras, con la mira puesta en 2027. La Cámpora, con Máximo Kirchner a la cabeza, ha mantenido una influencia significativa en la estructura del PJ, pero la gestión de Kicillof ha buscado forjar su propio liderazgo, apoyándose en un sector de intendentes y referentes que ven en el gobernador a una figura capaz de renovar el peronismo y ofrecer una alternativa al kirchnerismo más ortodoxo.

La reunión clave del pasado jueves, a poco más de una semana del cierre de listas, evidenció esta postura. Kicillof recibió en la Gobernación a un grupo de intendentes del MDF, provenientes de la Primera y la Tercera Sección electoral. En ese encuentro, los jefes comunales volvieron a insistirle al gobernador para que encabece la lista del PJ provincial. Aunque la posibilidad de que Kicillof asuma directamente la presidencia se considera baja, la reunión sirvió para consolidar la idea de que el liderazgo del partido debe ser ejercido por alguien de su riñón. En este contexto, el nombre de la vicegobernadora Verónica Magario volvió a sonar con fuerza como la candidata natural del espacio. Magario, con un fuerte arraigo territorial y experiencia de gestión, representa una opción que combina lealtad al gobernador con una trayectoria política propia.

No obstante, el camino hacia la “unidad” está plagado de obstáculos. Dentro del propio MDF, algunos sectores reconocen que la postulación de Magario podría no ser suficiente para generar un consenso amplio. Esta complejidad se hizo evidente con la irrupción de Mariel Fernández, intendenta de Moreno, quien ya comenzó a recolectar avales para presentarse como candidata a presidir el PJ bonaerense si Magario encabeza la lista del MDF. Esta movida, lejos de simplificar el panorama, añade otra capa de complejidad y demuestra que las lealtades no son monolíticas. Ante esta situación, el nombre de Julio Alak, actual ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia y ex intendente de La Plata, fue barajado como una alternativa que podría generar mayor consenso entre las distintas facciones.

El reloj corre. El 8 de febrero es la fecha límite para la presentación de candidaturas, y la elección está fijada para el 15 de marzo. Con menos de 45 días para una campaña electoral intensiva, la premura por alcanzar una lista de unidad es notoria. El padrón de 1.153.024 peronistas habilitados para votar representa un universo vasto y diverso, lo que dificulta aún más la tarea de unificar criterios y candidaturas. La falta de tiempo para una campaña efectiva podría llevar a que la unidad se imponga no por consenso genuino, sino por la necesidad de evitar una contienda interna que podría desgastar aún más al peronismo en un contexto nacional adverso.

La tensión se hizo explícita con el mensaje que La Cámpora hizo circular a la prensa. La oferta de Máximo Kirchner de ceder la presidencia a Kicillof, aunque presentada como un gesto de unidad, fue interpretada por muchos como una maniobra de presión. El gobernador, hasta ese momento, no había manifestado una decisión firme de encabezar el partido. Desde el entorno de Kicillof, la lectura fue clara: “Estaban perdiendo y algo tenían que decir. Tiraron el nombre de Federico Otermín (intendente de Lomas de Zamora), después revolearon la posibilidad de Leonardo Nardini, que lo rechazó. Conducir es escuchar también”, sentenció uno de los jefes comunales del MDF, impulsando a Magario y criticando la forma en que La Cámpora ha manejado las negociaciones.

La respuesta del kicillofismo fue tajante y reiterativa: “Nosotros sostenemos lo mismo: quien presida el PJ tiene que apoyar abierta y explícitamente al Gobernador y las políticas públicas del gobierno provincial”. Y para despejar cualquier duda, añadieron: “Quien nos asegura eso es alguien del MDF. Después se discutirá el nombre”. Ante la consulta de la prensa sobre el mensaje de Máximo Kirchner, la reacción fue un gesto de hombros y una respuesta evasiva: “Pregúntele a Máximo”. Este ninguneo, la falta de una oferta formal y la insistencia en un leal, marcan una clara línea divisoria y la determinación del oficialismo provincial de no ceder terreno.

Más allá de las candidaturas que se inscriban, el peronismo bonaerense aún tiene la posibilidad de reunirse en un congreso antes del 15 de marzo para ungir una lista de unidad. Sin embargo, la complejidad radica en que este acuerdo de cúpula debe permear hasta los municipios, donde existen dirigentes con enfrentamientos históricos y posturas irreconciliables. La tarea de construir una unidad sólida y duradera se enfrenta a la resistencia de quienes defienden posturas de forma cerrada y con convicciones ideológicas marcadas.

Las voces más duras no tardaron en aparecer. Florencia Saintout, integrante de La Cámpora y ministra de Cultura del propio Kicillof, defendió con vehemencia la figura de Máximo Kirchner como candidato. “¿Qué queremos? ¿Un peronismo conservador, un peronismo mascota de poder? ¿Un peronismo transformador que se banque discutir con el poder, que no es solamente Milei, es el poder mediático concentrado, el poder económico. Tenemos que discutir qué queremos en el 2027. Justamente, yo quiero un Kirchner”, lanzó Saintout, cuestionando la narrativa de un peronismo que prescinda del apellido. “¿Cómo es que todos no estamos discutiendo proyectos, pero asumimos naturalmente que Kirchner en el PJ ya no es? Máximo es mucho más que un nombre, es Kirchner y ha honrado ser Kirchner”, reflexionó en diálogo con AM 530, reafirmando la centralidad de la identidad kirchnerista.

Pero las críticas no solo provienen de un lado. Desde el sector del MDF, el intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, no dudó en lanzar una dura calificación contra Cristina Kirchner, marcando una profunda distancia ideológica. “El kirchnerismo no es peronismo. Es socialismo del siglo XXI. Para mí, Cristina Fernández es una delincuente condenada por delitos comunes”, sentenció Alegre en una entrevista radial, evidenciando el abismo que separa a algunas facciones dentro del amplio espectro peronista. Estas declaraciones, lejos de ser aisladas, reflejan una corriente de pensamiento dentro del peronismo que busca desmarcarse del kirchnerismo y redefinir la identidad del movimiento.

En este escenario de confrontación y negociaciones subterráneas, el futuro del PJ bonaerense pende de un hilo. La capacidad de Kicillof de imponer a un leal y la resistencia de La Cámpora a ceder su influencia, configuran un panorama de alta volatilidad. La “unidad” parece ser, más que un objetivo real, una palabra clave en un ajedrez político donde cada movimiento busca posicionar mejor a los propios de cara a los desafíos presentes y futuros, especialmente la reconfiguración del poder en la provincia y la nación. La resolución de esta interna no solo determinará la conducción del partido, sino que también sentará las bases para la estrategia peronista en los años venideros, con profundas implicaciones para el panorama político argentino.