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Sunday, 01 February 2026
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Naciones Unidas al borde del 'colapso financiero inminente' por falta de pago de cuotas

Antonio Guterres advierte sobre una crisis existencial que a

Naciones Unidas al borde del 'colapso financiero inminente' por falta de pago de cuotas
Ekhbary Editor
1 day ago
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Madrid, España - Agencia de Noticias Ekhbary

Naciones Unidas al borde del 'colapso financiero inminente' por falta de pago de cuotas

El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, emitió el viernes una alarmante advertencia: el organismo mundial se encuentra al borde de un "colapso financiero inminente" debido a la persistente falta de pago de las cuotas por parte de sus estados miembros. La situación, descrita como "grave" por Guterres, amenaza con paralizar las operaciones esenciales de la organización, desde las misiones de mantenimiento de la paz hasta la ayuda humanitaria y los programas de desarrollo en todo el globo. Este llamado urgente subraya una crisis existencial que no solo afecta la capacidad operativa de la ONU, sino también su credibilidad y su papel fundamental en la gobernanza global.

La estructura financiera de las Naciones Unidas depende casi enteramente de las contribuciones obligatorias y voluntarias de sus 193 estados miembros. Estas cuotas se calculan en función de la capacidad de pago de cada país, reflejando su Producto Interno Bruto (PIB) y otros factores económicos. Sin embargo, la historia de la ONU está marcada por períodos recurrentes de dificultades financieras, a menudo exacerbadas por desacuerdos políticos, recesiones económicas o la simple renuencia de algunos miembros a cumplir con sus obligaciones. La advertencia de Guterres no es un incidente aislado, sino la culminación de años de déficits presupuestarios y la acumulación de deudas significativas.

En su declaración, Guterres fue explícito al señalar que la falta de fondos ya está afectando la liquidez de la organización, obligándola a tomar medidas extraordinarias para conservar efectivo. Estas medidas incluyen la reducción de gastos operativos, la limitación de viajes, el aplazamiento de contratos y, potencialmente, la interrupción de proyectos y el impacto en el personal. La ironía es que, mientras el mundo enfrenta desafíos sin precedentes como el cambio climático, pandemias, conflictos regionales y crisis humanitarias masivas, el principal foro para abordar estas cuestiones se ve paralizado por la escasez de fondos. Una ONU debilitada financieramente es una mala noticia para el multilateralismo y para la estabilidad global.

El Impacto en las Operaciones de Paz y Humanitarias

Las misiones de mantenimiento de la paz de la ONU son quizás las más vulnerables a esta crisis. Desplegadas en algunas de las zonas de conflicto más volátiles del mundo, estas misiones dependen de un flujo constante de financiación para operar. La falta de pago de las cuotas puede significar retrasos en el reembolso a los países que aportan tropas, escasez de equipos, combustible y suministros, y una reducción en la capacidad de proteger a los civiles. Imagine el impacto en lugares como la República Democrática del Congo, Sudán del Sur o Líbano, donde la presencia de los Cascos Azules es una barrera crucial contra la violencia y un pilar de estabilidad. La retirada o el debilitamiento de estas fuerzas podría tener consecuencias catastróficas, abriendo la puerta a una escalada de conflictos y un mayor sufrimiento humano.

Asimismo, las agencias humanitarias de la ONU, como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que ya luchan por satisfacer las crecientes necesidades globales, verían sus esfuerzos aún más obstaculizados. Millones de personas en Yemen, Siria, Afganistán y otras regiones devastadas por crisis dependen de la ayuda de la ONU para sobrevivir. La escasez de fondos podría significar menos alimentos, menos medicinas, menos refugios y, en última instancia, más vidas en riesgo. La capacidad de respuesta a emergencias, como desastres naturales o nuevas crisis humanitarias, también se vería gravemente comprometida.

Causas Subyacentes y Responsabilidad de los Estados Miembros

La raíz de esta crisis es multifacética. Si bien algunos países pueden enfrentar dificultades económicas genuinas, en muchos casos, la falta de pago refleja una combinación de factores políticos y estratégicos. Algunos estados miembros utilizan sus contribuciones como una palanca política, retrasando los pagos para expresar su descontento con ciertas políticas de la ONU o para presionar por reformas. Otros pueden cuestionar la eficacia o la relevancia de la organización, o simplemente priorizar sus propios intereses nacionales sobre las obligaciones multilaterales.

El sistema de cuotas obligatorias, aunque diseñado para garantizar una distribución equitativa de la carga financiera, a menudo se convierte en un punto de fricción. Los países más grandes y ricos, que contribuyen con la mayor parte del presupuesto, a veces sienten que llevan una carga desproporcionada, mientras que otros argumentan que las contribuciones deberían basarse más en el impacto y el beneficio que cada país recibe de las operaciones de la ONU. Este debate, aunque legítimo, no puede eclipsar la necesidad urgente de financiación para mantener las operaciones básicas.

Guterres ha enfatizado repetidamente que la responsabilidad recae directamente en los estados miembros. "Nuestra capacidad para servir a las personas que necesitan nuestra ayuda está en juego", declaró, haciendo un llamado a la acción inmediata. El Secretario General ha implementado reformas internas destinadas a mejorar la eficiencia y la transparencia, buscando demostrar que la ONU está haciendo su parte para optimizar los recursos. Sin embargo, estas medidas tienen un límite si no se abordan las deficiencias fundamentales en la financiación.

Consecuencias a Largo Plazo para el Multilateralismo

Más allá de las implicaciones operativas inmediatas, la crisis financiera de la ONU plantea serias preguntas sobre el futuro del multilateralismo. En un momento en que los desafíos globales requieren una cooperación más estrecha que nunca, el debilitamiento de la principal plataforma multilateral envía una señal preocupante. Podría fomentar un mayor unilateralismo, donde los países persiguen sus propios intereses sin tener en cuenta las normas y soluciones colectivas. Esto, a su vez, podría llevar a un mundo más fragmentado, con menos capacidad para resolver problemas compartidos como el cambio climático, la proliferación nuclear o las pandemias.

La credibilidad de la ONU como actor imparcial y eficaz también está en juego. Si la organización no puede cumplir con sus mandatos debido a la falta de fondos, su influencia y su capacidad para mediar en conflictos o implementar acuerdos internacionales se verán gravemente mermadas. Esto podría erosionar la confianza pública en las instituciones globales y socavar el consenso sobre la necesidad de una gobernanza internacional sólida.

Para evitar este escenario sombrío, es imperativo que los estados miembros no solo paguen sus deudas pendientes, sino que también se comprometan a un sistema de financiación más estable y predecible a largo plazo. Esto podría implicar una revisión de la fórmula de cuotas, la exploración de nuevas fuentes de financiación o un mayor compromiso político para priorizar las contribuciones a la ONU. La comunidad internacional debe reconocer que invertir en la ONU no es simplemente una obligación, sino una inversión en la paz, la seguridad y el desarrollo globales de los que todos se benefician.

La advertencia de Antonio Guterres sirve como un recordatorio contundente de que la salud financiera de las Naciones Unidas es un reflejo directo del compromiso de sus miembros con el ideal del multilateralismo. El destino de la organización, y de millones de personas que dependen de ella, pende de un hilo. La respuesta de los estados miembros en los próximos días y semanas determinará si la ONU puede superar esta crisis o si se encamina hacia un colapso que tendría repercusiones profundas y duraderas para el orden mundial.