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Friday, 10 July 2026
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Nuevo Estudio Revela: Los Perros Actúan Como Niños Pequeños al Intentar Ayudar a los Humanos

El comportamiento prosocial canino es similar al de los niño

Nuevo Estudio Revela: Los Perros Actúan Como Niños Pequeños al Intentar Ayudar a los Humanos
عبد الفتاح يوسف
2026-02-28 13:34
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Hungría - Agencia de Noticias Ekhbary

Nuevo Estudio Revela: Los Perros Actúan Como Niños Pequeños al Intentar Ayudar a los Humanos

Puede parecer un cliché, pero es innegable: los gatos suelen ser más distantes que los perros. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que estas disparidades van aún más allá. Según un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista 'Animal Behaviour', los compañeros caninos no solo intentan "ayudar" a los humanos en ciertas situaciones, sino que sus acciones reflejan en gran medida las mismas respuestas observadas en niños pequeños. Específicamente, psicólogos de la Universidad Eötvös Loránd en Hungría se interesaron en comparar la capacidad de comportamiento prosocial en humanos, gatos y perros. A diferencia de otras formas de interacciones más egoístas, las tendencias prosociales surgen cuando un animal o humano participa de una manera que beneficia a otros sin la expectativa de una recompensa directa o compensación.

El experimento fue simple pero efectivo. El equipo encargó a padres de niños pequeños o dueños de mascotas que buscaran un objeto que había sido deliberadamente escondido pero visible para su hijo, gato o perro. Crucialmente, el cuidador humano nunca pidió explícitamente ayuda; simplemente continuó su búsqueda. El equipo científico observó meticulosamente si el niño o la mascota ofrecería espontáneamente ayuda dirigiendo al adulto hacia la ubicación del objeto. Dichas acciones de ayuda incluían miradas alternas entre el objeto objetivo y el cuidador, acercarse al objeto o incluso recuperarlo para el adulto.

"Ya se sabía que los niños ayudan a otros a esta edad", explicó la coautora del estudio, Melitta Csepregi, en un comunicado. "El hecho de que se desempeñaran de manera similar a lo informado en estudios anteriores confirmó que nuestro método y la configuración experimental eran adecuados para medir el comportamiento prosocial". Esta validación fue esencial para la comparación posterior con sujetos animales.

Los hallazgos sobre perros y niños fueron particularmente sorprendentes. Csepregi y sus colegas informaron que más del 75 por ciento de los niños y perros respondieron de manera notablemente similar al escenario del objeto oculto. "[Esto sugiere] una fuerte motivación para ayudar, a pesar de no estar entrenados, no recibir ninguna recompensa, y que el objeto oculto, una esponja de lavar platos, es irrelevante para ellos", agregó Csepregi. Esto indica una profunda inclinación en los perros a ayudar, independientemente del entrenamiento o el beneficio personal, reflejando la etapa de desarrollo de los niños pequeños humanos que aprenden sobre cooperación y responsabilidad social.

En marcado contraste, los gatos no obtuvieron resultados similares en la misma prueba. Si bien los felinos ciertamente mostraron curiosidad y prestaron atención a la situación, "rara vez ayudaron" a sus dueños. Los investigadores señalaron que esta ayuda solo surgió durante una prueba de control, específicamente cuando el objeto oculto era algo muy deseable para el gato, como una golosina o un juguete favorito. Esto sugiere que la motivación de un gato para ayudar puede ser más condicional, a menudo ligada a la gratificación personal inmediata en lugar de un deseo intrínseco de ayudar.

Los investigadores proponen que las profundas diferencias en el comportamiento social entre perros y gatos probablemente provienen de sus respectivas historias evolutivas y de miles de años de cohabitación con los humanos. Los perros, descendientes de animales de manada, son intrínsecamente sociales y han evolucionado durante miles de años para vivir y cooperar con las personas en escenarios mutuamente beneficiosos. Esta larga historia ha perfeccionado su capacidad para leer las señales humanas y participar en tareas cooperativas. Por el contrario, los ancestros de los gatos modernos eran principalmente cazadores solitarios. Si bien formaron asociaciones con los humanos para obtener beneficios como comida y refugio, no experimentaron la misma intensa presión selectiva para el comportamiento social cooperativo que los perros.

Es importante señalar, enfatizan los autores del estudio, que estos hallazgos no pretenden ser una crítica a los felinos. "No es que a los gatos no les importe", enfatizan. En cambio, su independencia inherente a menudo los lleva a permanecer al margen a menos que haya una razón clara y tangible para involucrarse. Esta investigación proporciona información fascinante sobre las complejas motivaciones sociales de nuestros compañeros animales, destacando el profundo impacto de la historia evolutiva y la domesticación en su comportamiento. Subraya que, si bien los perros pueden parecer más dispuestos a ayudar, ambas especies tienen formas únicas de interactuar y relacionarse con los humanos, moldeadas por sus distintos caminos evolutivos.

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